
La mente es como un emisor de ondas. Un santo revestido de paz, equilibrado, armonía y vibraciones espirituales, emite a todo el mundo pensamientos de vibraciones de paz y armonía. Estos pensamientos se difunden en todas direcciones con la velocidad del rayo y penetran en las mentes de otras personas produciendo en ellas pensamientos similares de paz y armonía. Por el contrario, un hombre mundano cuya mente está llena de celos, deseos de venganza y odio, emite pensamientos discordantes que penetran en las mentes de miles de seres y provocan pensamientos similares de odio.




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